lunes, 12 de marzo de 2012

Vangelis - Alexander (BSO)

Aqui os dejo la música increible de Vangelis, de la pelicula Alejandro Magno,de la escena de la Batalla de Gaugamela.


viernes, 9 de marzo de 2012

Centralia, el Silent Hill del mundo real


CENTRALIA

Centralia es un municipio en el condado de Columbia, Pennsylvania, en los Estados Unidos. A pesar de que recientemente en 1981 había más de 1.000 habitantes, la población disminuyó a 12 como resultado de una vieja mina en llamas, que arde debajo de la ciudad.
El pueblo fue registrado en 1866, pero ya existía desde 1841; el poblado fue cuna de activistas de la organización secreta de mineros llamada Molly Maguires, durante el período entre 1860 y 1870. El fundador de la ciudad, Alexander Rea, fue una de las víctimas de esta orden clandestina, cuando fue asesinado en las afueras del municipio el 17 de Octubre de 1868. Otros asesinatos e incendios ocurrieron en aquel tiempo.
En el año 1962, un incendio aparentemente inofensivo en un basurero de Centralia (Pensilvania) se extendió repentinamente por el subsuelo y encendió una veta de carbón situada bajo la ciudad. Las llamas de la superficie fueron extinguidas por los bomberos, pero el carbón siguió ardiendo bajo las casas hasta convertirse en un monstruo incontrolable que obligó a desalojar la ciudad.
Hoy día, Centralia es un lugar abandonado y fantasmal. La mina subterránea sigue ardiendo y se calcula que contiene carbón para hacerlo durante 250 años más.
El aspecto actual de Centralia es lo más parecido a una película de terror. De hecho, el lugar sirvió de inspiración para la película “Silent Hill”. Aquí y allá, el monstruo ha levantado las calles o partido en dos las carreteras; pequeñas columnas de humo delatan los lugares por los que trata de respirar.

Luis Antonio Gasparetto: más allá de los sueños…

(Fuente: tejiendoelmundo.wordpress.com)
Definía el médium lusoparlante Divaldo Pereira Franco la psicopictografía como “el recurso noble del arte para la confirmación de la supervivencia del Espíritu o disyunción molecular del cuerpo. El estilo del pintor, sus características, su mensaje ofrece expresiva contribución para la afirmación de la vida después del túmulo, del fallecimiento, como también por la enseñanza de traer belleza y armonía para encanto de las criaturas humanas”.
También se la denomina como “pintura mediúmnica” y todo aquel que asiste a una sesión de ésta forma de arte en trance queda irremediablemente maravillado del prodigio que contemplan sus ojos.
La “Psicopictografia”, o “Pintura Mediúmnica”, se produce cuando un médium, o canalizador, es capaz de “plasmar una obra pictórica mediante la influencia o expresión de un espíritu, el espíritu comunicante posee inclinaciones y conocimientos sobre el dibujo o la pintura, y usando la plataforma mediúmnica del individuo puede representar obras inéditas aplicando su personalidad y estilo al cuadro. Muchos médiums pictóricos han podido ser instrumentos de grandes maestros del arte clásico y moderno, artistas tan conocidos en la historia como Da Vinci, Van Gogh, Cezanne, Rafael entre otros, nos han dejado su legado reflejando sobre el lienzo su magistral obra. Estas pinturas demuestran no solo el estilo del autor, sino que presenta el mismo uso del color, el trazo y hasta la firma, no dejando así posibilidades de fraudes ni de dudas sobre quien ha sido el creador, escapando del médium cualquier posibilidad de emular o copiar estas características tan intimas asegurando así la originalidad de la obra. Los procesos que se generan en estas manifestaciones mediúmnicas son similares a las ya estudiadas, el intermediario puede no saber dibujar siquiera un trazo, pero eso no limita su posibilidad de ser instrumento de algún artista espiritual, este mismo proceso sucede con los psicógrafos y con los psicófonos, que expresan conocimientos que superan sus propias condiciones intelectuales y culturales”. Tal y como lo define la propia Asociación Espírita Nacional.

Historia y leyendas del viejo Belchite.

Ecos del pasado

Bello lugar, es lo que significa la palabra Belchite, que es el nombre del pueblo del que os hablaré hoy. Belchite  fue un pueblo de los más prósperos de principios del siglo XX en la provincia de Zaragoza, entre sus bellos muros de estilo mudéjar llegaron a contabilizarse dos conventos y varias iglesias, símbolo de la buena salud económica de la comarca. Los primeros pobladores de este lugar datan de la época romana, aunque muchos pueblos primitivos ocuparon ya estas tierras con anterioridad. Más tarde, los musulmanes dejaron su huella, hasta la reconquista, cuando Felipe III ordenó la expulsión de los moriscos pasando a manos del Conde de Belchite. En el siglo XVII, los Belchitanos consiguieron comprar su independencia a la nobleza.
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Este pueblo se podría catalogar de maldito por su pasado truculento, pues a lo largo de la historia tuvo la mala suerte de que varias batallas acontecieran en sus alrededores y calles. Comenzando en las guerras púnicas, donde romanos y cartagineses ya tuvieron sangrientas confrontaciones. Más recientemente, en 1809, Belchite fue el escenario de la Primera batalla de Belchite entre las tropas españolas y francesas de la Guerra de Secesión. Los franceses ganaron aquella batalla y Napoleón hizo inscribir el nombre de Belchite en el arco del triunfo de París.
En 1838, las calles de Belchite fueron escenario de duras confrontaciones fruto de la Guerra Carlista. Pero todavía quedaba una gran batalla que los muros de Belchite no podrían soportar.
En el verano de 1937, en plena guerra civil, los republicanos arrasan literalmente el pueblo de Belchite, defendido por los nacionales. Seis mil personas, entre soldados y civiles, mueren en pocos  días. En el pueblo, apenas un puñado de casas han quedado en pie. El control del bando republicano sobre la zona duraría poco tiempo, pues las tropas del General Franco acabarían por ganar la guerra, como por todos es sabido.

De tétrico protagonista de cine a fastuosa sala de proyección

El arte, cuya esencia se dice que pervive a la de los hombres, ha ganado la batalla en una rencilla que se remonta a hace más de 70 años y que hasta ahora había permanecido enterrada con sus protagonistas. El exuberante castillo de San Simeón, propiedad del magnate periodístico William Randolph Hearst, que sirvió de inspiración para el Xanadú del Ciudadano Kane de Orson Welles, hará hoy las veces de fastuosa sala de cine para proyectar la película que, en su día, fue la causante de una amarga disputa entre los dos extravagantes personajes, el joven artista y el anciano emprendedor.
No hace falta conocerse al dedillo la biografía de Hearst para localizar las similitudes con la del tenebroso ciudadano wellesiano: un empresario de dudosa reputación, poderoso estratega con capacidad y, sobre todo, voluntad para moldear la opinión pública, editor sensacionalista que se retira a una mansión apartada del mundanal ruido en las soleadas colinas californianas… Tales eran los paralelismos que el magnate emprendió una feroz campaña de desprestigio contra un filme que, aunque glorificado a tiempo pasado, se vio abocado al ostracismo en su época.